Calefacción eléctrica vs. gas

Calefacción eléctrica vs. gas
Uno de los temas que más dudas genera cuando de consumo y ahorro energético se trata, es el del sistema de calefacción. Y es que conviven con nosotros dos tipos de instalación: la calefacción eléctrica y la calefacción a gas.
Aunque podemos decir a priori que la calefacción a gas es una solución más económica, en realidad todo dependerá de una serie de variables particulares de cada vivienda: tipo de vivienda, la zona en la que se ubica, su tamaño, la cantidad de residentes y sus hábitos de uso energético, entre otros factores.

Calefacción eléctrica

Tiene como principal ventaja un menor costo de instalación que la calefacción a gas, pues básicamente basta con tener en casa la conexión eléctrica a la red. Además requiere menos mantenimiento para su correcto funcionamiento, al ser un sistema más sencillo.
Por otro lado, debido a su funcionamiento y diseño, trabaja más eficientemente y con un mejor aprovechamiento energético, sin apenas pérdidas de calor.
Este tipo de calefacción resulta una opción más conveniente para viviendas más pequeñas o segundas residencias, pues su consumo y coste energético suele ser mayor que si se utiliza gas, pero no implica una inversión tan alta en la instalación inicial. Es por ello que para pocas personas o para viviendas en las que no se le dé tanto uso a la calefacción, resulta una excelente opción.

Calefacción a gas

El principal beneficio de este tipo de instalación es su costo de funcionamiento, pues el servicio de gas suele ser más barato que el de electricidad. Incluso puede ser aún más eficiente si se utiliza el gas tanto para la calefacción como para el agua caliente y, si se puede, la cocina.
Otra ventaja es que la vivienda puede calentarse de manera más rápida y se consigue que el calor tenga el mismo ritmo en todas las habitaciones, algo que con la calefacción eléctrica resulta complicado.
Como desventaja tiene el coste de instalación, pues implica conectarse a la red de gas natural e instalar todo el sistema internamente en la vivienda. Por otro lado, puede sufrir algunas pérdidas de energía por paredes o la propia agua de los radiadores.
Por estas razones, la calefacción con gas natural suele ser más eficiente en viviendas de unos 70 metros cuadrados a más, que sean de uso habitual (no segundas residencias) y que estén en zonas templadas o frías. En estos casos el uso de la calefacción será mayor y compensará con creces el coste de instalación.
Por todo ello, podríamos concluir que la calefacción a gas es una solución más económica, sobre todo con las mejoras de consumo que suponen las actuales calderas de condensación. Sin embargo, siempre deberemos tener en cuenta las características propias de cada vivienda, la tarifa contratada y el uso que le demos.
El suministro de gas tiene un costo menor, pero implica una mayor inversión para la instalación. Por eso, seguramente para una vivienda pequeña en una zona cálida no llegue a compensar la inversión para una instalación de calefacción a gas. Te recomendamos hacer un análisis de tu vivienda y tus hábitos de consumo para ver cuál es la opción que mejor se adapta a tus necesidades.